Las yeguas que suelen llevarme -tan lejos como el deseo alcance- me acompañaban
despúes de haberme conducido al camino tan nombradodel espíritu,
el que por todas las ciudades lleva al hombre que sabe;
por allí era llevado y por allí me llevaban expresivas yeguas
tirando del carro; muchachas guiaban el rumbo.
El eje ardía en los bujes lanzando chirridode siringe
-pues lo azuzaban dos torneadas ruedaspor uno y otro lado,
cuando se apresuraban a enviarlolas hijas del sol
-tras abandonar la morada de la oscuridad,hacia la luz,
retirados los velos de sus rostros con las manos.
Allí está la puerta de las sendas de la noche y la época,
que tiene un dintel a ambos lados y un umbral de piedra.
Elevada en el aire, se cierra con grandes hojas,
y Justicia la milpagadora guarda sus llaves alternas…
- - - - - - - -
> más sobre Parménides en phrónesis (blog de filosofía)
> ilustración: Anexo sobre puertas y cerraduras de la Antigua Grecia
de Hermann Diels en Poema de Parmenides
> más textos presocráticos en El nacimiento de la filosofía…, T.Oñate/C.García, Dykinson, Madrid, 2004;
none

