
Había un hombre que se enorgullecía de ser un gran corredor.
Un día decidió competir con el sol a través del cielo, así que persiguió al sol hasta el atardecer. Para entonces estaba totalmente sediento.
Fue en busca de agua y encontró el río Amarillo y el río Wei.
Después de secar los dos ríos continuaba teniendo sed, así que se encaminó hacia un gran pantano que se hallaba hacia el Norte.
Antes de poder alcanzarlo murió de sed y calló al suelo. El bastón que había llevado absorbió la carne de su cuerpo en descomposición y se convirtió en un gran bosque.
Las personas que están orgullosas de sus capacidades tienden a querer llevarlas al límite. Si te esfuerzas al límite intentarás competir con todo. Y si compites con todo, un día perderás. Lo mismo que el hombre que persiguió el sol.
[ Lie Tse, trad. Eva Wong, Ed. Edaf, Madrid, 2005]
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