Las yeguas que suelen llevarme -tan lejos como el deseo alcance- me acompañaban
despúes de haberme conducido al camino tan nombradodel espíritu,
el que por todas las ciudades lleva al hombre que sabe;
por allí era llevado y por allí me llevaban expresivas yeguas
tirando del carro; muchachas guiaban el rumbo.
El eje ardía en los bujes […]
